Por: Julio Bahamon.
Reconocer primeramente una realidad inocultable: el Centro
Democrático sufrió una gran derrota electoral que amerita autocritica.
Miles de militantes, dirigentes regionales, concejales,
diputados, lideres comunales y simpatizantes uribistas no se conectaron con la
candidatura oficial del partido y tomaron la decisión de apoyar, desde antes la
primera vuelta presidencial, al entonces candidato Abelardo de la Espriella. No
lo hicieron para renunciar a los principios del partido, sino porque
consideraron que Abelardo representaba con mayor claridad La defensa de las
libertades, la seguridad, la institucionalidad y la política de inversión,
pilares que históricamente han inspirado al uribismo. Esa realidad merece ser
escuchada y comprendida, no ignorada. Arreglemos primero la casa para después
colaborar en la construcción de una Colombia Patria Milagro.
De igual manera, es imposible desconocer el creciente
descontento existente en las regiones frente a los mecanismos de toma de
decisiones dentro de la colectividad. Durante años se fue consolidando un
excesivo centralismo que limito la participación de las bases populares en la
definición de candidaturas a corporaciones públicas, concejos, alcaldías,
gobernaciones y asambleas departamentales. Las regiones sintieron que su voz
dejo de ser escuchada que el merito personal fue reemplazado por decisiones unilaterales
desde los escritorios en Bogotá.
Por ello proponemos abrir un espacio de reconstrucción
institucional fundamentada en varios principios:
1.- Ratificar el legado de su fundador el expresidente
Alvaro Utribe; 2.- Convocar una gran Asamblea nacional presencial de
reconstrucción del partido, como resultado de las primarias asambleas
regionales presenciales; 3.- Reformar los estatutos para garantizar una
verdadera democracia interna, fortaleciendo los mecanismos de participación;
4.- Eliminar definitivamente la practica de las candidaturas a dedo, impuestas
por los directorios regionales y el nacional; 5.- Federalizar la gobernanza
interna del partido, otorgando mayores competencias políticas electorales a las
regiones; 6.- Crear mecanismos permanentes de rendición de cuentas a los
órganos directivos ante la militancia; 7.- promover el relevo generacional y la
formación de nuevos liderazgos, garantizando espacios para los jóvenes, las
mujeres y los dirigentes emergentes de las regiones.
Aceptar que hubo equivocaciones a lo largo del proceso de
selección de candidatos para el senado como para la presidencia de la
república. Nacimos como partido para representar una causa nacional y no los
intereses de pequeños grupos de poder.


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