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jueves, 24 de septiembre de 2026

ÚLTIMO SECRETARIADO DE LAS FARC-EP ADELANTA EN PITALITO EL CUMPLIMIENTO DE SU SANCIÓN CON LA BÚSQUEDA DE DESAPARECIDOS.

 

Rodrigo Londoño “Timochenko” máximo jefe del último Secretariado de las Farc-EP participa en Pitalito, junto con comparecientes de la Fuerza Pública, en labores de recuperación de cuerpos no identificados en el Cementerio San Antonio de Padua.

 


La intervención, que se desarrolla entre el 21 y el 30 de septiembre bajo el liderazgo de la JEP y la UBPD, marca el inicio de las acciones restaurativas impuestas a siete exintegrantes del Secretariado de las Farc-EP por su responsabilidad en más de 21.000 secuestros. En Pitalito, antiguos adversarios en el conflicto armado trabajan conjuntamente en la búsqueda y recuperación de personas desaparecidas.


Por: Rodrigo Rojas Garzón

Periodista Huila Hoy

prensarodrigorojasg@gmail.com

 

El Cementerio San Antonio de Padua de Pitalito se convirtió en uno de los escenarios donde comienza a cumplirse la sanción propia impuesta por la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, a siete antiguos integrantes del Secretariado de las Farc-EP, declarados responsables por graves crímenes cometidos durante el conflicto armado.

 

Desde el 21 y hasta el 30 de septiembre de 2026, los comparecientes participan como apoyo operativo en la recuperación de cuerpos de personas no identificadas que permanecen inhumadas en este camposanto. La actividad es liderada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, UBPD, en articulación con la JEP.

 

La jornada tiene además un componente particular: en el mismo escenario participan máximos responsables de la Fuerza Pública vinculados al Subcaso Huila del Caso 03, relacionado con asesinatos y desapariciones forzadas presentadas ilegítimamente como bajas en combate, así como cuatro máximos responsables por secuestro que pertenecieron al extinto Estado Mayor del Bloque Sur de las Farc-EP.

 

De esta manera, quienes durante décadas estuvieron enfrentados en el marco del conflicto armado participan ahora de manera conjunta en una labor orientada a contribuir a la búsqueda de personas desaparecidas y a la restauración de las víctimas y sus familias.

 

Siete excomandantes bajo restricciones y monitoreo

 

La JEP impuso sanciones propias a Rodrigo Londoño Echeverry, Jaime Alberto Parra Rodríguez, Milton de Jesús Toncel Redondo, Pablo Catatumbo Torres Victoria, Pastor Lisandro Alape Lascarro, Julián Gallo Cubillos y Rodrigo Granda Escobar.

 

Las sanciones contemplan hasta ocho años de cumplimiento, durante los cuales deberán desarrollar diferentes proyectos restaurativos bajo restricciones efectivas de derechos y libertades, además de un seguimiento permanente por parte de la Jurisdicción.

 

Entre las medidas se encuentran restricciones a la movilidad y a la residencia, horarios estrictos para el desarrollo de los trabajos restaurativos y la prohibición de salir del departamento asignado durante cada fase sin autorización judicial.

 

Los comparecientes también deberán portar permanentemente un dispositivo electrónico de geolocalización suministrado por la Secretaría Ejecutiva de la JEP. La Oficina Asesora de Monitoreo Integral realizará el seguimiento mediante geocercas y alertas, complementado con verificaciones presenciales de los monitores de la Jurisdicción.

 

Una sanción que se extenderá hasta 2034

 

De acuerdo con el cronograma establecido, las acciones restaurativas se desarrollarán en siete fases entre septiembre de 2026 y marzo de 2034, en diferentes regiones del país.

 

Los proyectos comprenden líneas como desminado humanitario, infraestructura rural y urbana, protección del medio ambiente, memoria histórica, búsqueda de personas desaparecidas y proyectos de vida económicos en favor de las víctimas.

 

La JEP determinó la responsabilidad de los siete comparecientes como autores mediatos por su papel en la conducción del aparato organizado de poder de la extinta guerrilla, así como por crímenes de guerra y de lesa humanidad relacionados con secuestro, homicidio, asesinato y desaparición forzada, entre otros delitos establecidos en las decisiones judiciales.

 

Pitalito y la búsqueda de los desaparecidos

 

El trabajo en Pitalito tiene especial importancia para el proceso de búsqueda en el Huila. Según las cifras suministradas por la UBPD, en el departamento existen 1.762 personas dadas por desaparecidas, de las cuales 679 están incluidas en el Registro Nacional de Solicitudes de Búsqueda.


En el Cementerio San Antonio de Padua, la UBPD ha desarrollado cinco fases de intervención forense desde diciembre de 2024. Como resultado, se han recuperado 54 cuerpos de personas no identificadas.

 

De estos cuerpos, nueve personas ya fueron identificadas y entregadas dignamente a sus familias en Huila, Caquetá, Cauca, Putumayo, Cesar y Valle del Cauca.

 

La intervención actual busca continuar este proceso y aportar nuevas respuestas a familias que llevan años esperando conocer el paradero y destino de sus seres queridos.

 

El Huila, territorio afectado por el secuestro y la desaparición


La JEP tiene conocimiento de 14 personas secuestradas por las Farc-EP que permanecen desaparecidas en el Huila. Además, 60 víctimas de secuestro en el departamento están acreditadas ante el Caso 01 de la Jurisdicción.

 

En paralelo, dentro del Subcaso Huila del Caso 03, que investiga asesinatos y desapariciones forzadas presentadas falsamente como bajas en combate, han sido acreditadas hasta el momento 434 víctimas.

 

De ellas, 35 personas permanecen desaparecidas, según la información entregada por la JEP.

 

El contexto departamental hace que las labores adelantadas en Pitalito tengan una dimensión que trasciende la intervención de un cementerio. Se trata de avanzar en la identificación y recuperación de cuerpos y, posteriormente, en la posibilidad de entregar respuestas a familias que aún desconocen qué ocurrió con sus seres queridos.

 

Una experiencia de reconciliación

 

La presencia simultánea de antiguos integrantes de las Farc-EP y de máximos responsables de la Fuerza Pública constituye uno de los componentes más significativos de la intervención.

 

La JEP ha señalado que este trabajo conjunto representa también un espacio de reconciliación, al permitir que personas que estuvieron enfrentadas durante el conflicto participen actualmente en una misma tarea restaurativa.

 

En total, 16 comparecientes participan en las labores que se adelantan en el cementerio de Pitalito y permanecen sujetos a las restricciones y mecanismos de monitoreo establecidos por la Jurisdicción.

 

Bogotá también hace parte de la sanción

 

Mientras un grupo de comparecientes desarrolla las actividades de búsqueda en Pitalito, otro grupo adelanta en Bogotá acciones relacionadas con la construcción de memoria para las víctimas.

 

Estas actividades incluyen la elaboración de relatos dignificantes, transcripción y sistematización de información, apoyo en eventos de memoria y reparación simbólica y la elaboración e instalación de dispositivos destinados a visibilizar los impactos diferenciados que produjo el secuestro.

 

Estas acciones responden a una de las líneas restaurativas contempladas en la sentencia y a solicitudes formuladas durante años por víctimas del conflicto.

 

Una deuda con miles de víctimas

 

La sanción impuesta al último Secretariado de las Farc-EP busca que el cumplimiento de las decisiones judiciales esté acompañado de acciones concretas de restauración.

 

En Pitalito, esa responsabilidad comienza con una tarea particularmente sensible: buscar a quienes aún no han sido encontrados.

 

Para las familias de las personas desaparecidas, cada cuerpo recuperado representa la posibilidad de avanzar hacia una identificación, una entrega digna y, eventualmente, respuestas sobre lo ocurrido.

 

El trabajo que comenzó en el Cementerio San Antonio de Padua pone así a Pitalito en el centro de una de las acciones restaurativas más importantes del Sistema Integral para la Paz, en un proceso que combina búsqueda humanitaria, verdad, memoria, justicia y reconciliación.

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