Por: Julio Bahamon
Mas allá de su planteamiento, lo que hay es una conclusión que merece ser considerada con serenidad: Colombia ha entrado en una etapa que exigirá carácter, prudencia, experiencia y capacidad de gerenciar un gobierno. Y esa realidad también tiene una repercusión regional. El Huila no puede permanecer indiferente frente a las circunstancias nacionales. En el Huila tenemos zonas rurales, comunidades campesinas, corredores estratégicos que históricamente han sentido con mayor intensidad los efectos de la violencia, el narcotráfico y las economías ilegales. Y, llevamos 24 años de desgobiernos tolerantes con esa situación, que han aprovechado, esas circunstancias, para arreciar el fenómeno de la corrupción.
Necesitamos que el Huila
entienda que, frente a las dificultades, el camino no pude ser la
improvisación, sino la experiencia y la honestidad.
Experiencia con conocimiento, un gobernador que demuestre que ha lidiado los problemas con responsabilidad y haya tomado decisiones para el bien de todos. La experiencia si importa. Después de más de cinco décadas al servicio del Huila y del pais, sé que administrar un departamento no es una tarea sencilla.
En mi caso particular he conocido el Estado desde diferentes responsabilidades: fui ingeniero de Incora e interventor de la construcción de los Distrito de Riego de Juncal en Palermo, San Alfonso y el Porvenir en Villavieja. Dirigí Caminos Vecinales en el Huila y conozco como opera ese organismo encargado de las carreteras de los campesinos, de común acuerdo con los municipios y los comités de cafeteros locales. Fui alcalde de Neiva y construí grandes obras de desarrollo urbano para la ciudad: La canalización de la quebrada La Toma, desde la línea del ferrocarril hasta su desembocadura en el rio Magdalena, y la remodelación del parque de Santander. Ingeniero jefe del Distrito de carreteras del Ministerio de Obras Publicas en el Huila.
Fui Diputado, secretario de Gobierno, senador de la Republica y tres veces fui elegido como Representante a la Cámara por el Huila, en 1984 fui elegido como primer vicepresidente de la misma. Conozco como se deben gestionar recursos para las grandes obras. Se estructurar proyectos, enfrentar una crisis y sentarse de frente ante el Gobierno nacional para defender los intereses de mi departamento.
Es parte de mi hoja de vida y está
a disposición de los huilenses para que ellos la juzguen. No llego a prometer:
vengo a hacer. Necesitamos estructurar
proyectos y salir a buscar los recursos donde estén: en el presupuesto
nacional, en las regalías, en las entidades financieras nacionales y en los
organismos como el BID, La CAF y el Banco Mundial. Eso es gobernar: tener
visión, convertirla en proyectos y conseguir el dinero para hacerlos realidad.
Y hay una condición que no puede negociarse: La honestidad. No seré candidato
de nadie, ni recibiere apoyos de los de siempre, ni de clanes corruptos, ni de
los contratistas. No hipotecare mi libertad de gobernar para todos. Si logro ser el próximo gobernador del Huila
seré un gobernador de todos y para todos.
Y si el escenario nacional se
vuelve más complejo, el Huila tendrá que estar preparado. La seguridad será una
prioridad. Primero el Huila.


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