Por: Julio Bahamon.
Durante más de dos décadas, el
departamento ha estado bajo la influencia de dos estructuras políticas: los
clanes Villalba Mosquera y González Villa. Una hegemonía montada bajo el
imperio de la corrupción que ha permitido a sus protagonistas alternar en el
ejercicio del poder, establecer alianzas y mantener una influencia sobre las
decisiones políticas y administrativas del Huila. Allí han pasado las
administraciones de Rodrigo Villalba, Carlos Mauricio Iriarte, Luis Enrique
Dussan y nuevamente Rodrigo Villalba. Cielo González Villa y su hermano Carlos
Julio González Villa.
De su paso por la gobernación
es imposible desconocer que, los cuestionamientos sobre la contratación y la
ejecución de obras financiadas con recursos públicos, han sido
recurrentes. Los corredores viales San
Agustín-Obando, Salado blanco – Oporapa, la Doble Calzada Los Cauchos - Rivera,
Garzon- San Antonio del Pescado, Neiva-Cucara-Villavieja -Tello- Baraya,
Garzon- Puerto Alegría y Neiva-Palermo, entre otros proyectos merecen una
revisión rigurosa a su contratación. También están los seis tristes Colegios de
la Felicidad, sobre cuya contratación y ejecución siguen existiendo
interrogantes que no pueden quedar sepultados en los anaqueles de la
administración pública. Durante la administración de Carlos Julio González
Villa se presentaron también cuestionamientos sobre los contratos de las obras
hidráulicas del rio frio, en Campoalegre, y la quebrada la Mosca en Algeciras.
La Procuraduría abrió investigación disciplinaria en 2022 para establecer
posibles irregularidades en el manejo de las regalías. Igual sucede con la vía
La Victoria – San Marcos en Acevedo con inversión de $18,200 millones en el
gobierno de Luis Enrique Dussan. En 2025 la Procuraduría formulo pliegos de
cargo contra el exgobernador por omisiones en el cumplimiento del proyecto.
Y cuando creíamos que ya
habíamos visto suficientes contradicciones en la política regional, aparece el
episodio de INFIHUILA. Según información conocida, Cielo Ortiz Serrato, quien
fue jefe de campaña de Rodrigo Armando Lara Sánchez, habría llegado a la
gerencia de INFIHUILA por recomendación del propio Lara Sánchez ante el
gobierno de Rodrigo Villalba.
¡Vaya paradoja! Lara Sánchez
se presenta, después de su derrota como jefe de la oposición al gobernador
Villalba Mosquera, pero su antigua jefe de campaña termina ocupando una
posición directiva en una entidad de la gobernación. Pero el asunto va más allá
de la contradicción. Los hallazgos conocidos sobre INFIHUILA relacionados con
contratación, archivos, inventarios y procedimientos administrativos exigen
explicaciones de fondo por parte de su gerente Cielo Ortiz, y del gobernador.
Particular mención merece el contrato con la ETB y las circunstancias que
rodearon su ejecución y seguimiento. La gerente tiene que responder por su
gestión. Y el gobernador debe explicar las actuaciones de quienes integran su
equipo de gobierno. Villalba tiene una responsabilidad política que no puede
eludir.
¡No más clanes, no más
complicidades, no más corrupción! Mi
compromiso es con un Huila Digno y productivo, donde la contratación pública
sea transparente.
Nuestro “rey anti-Midas”, todo
lo que toca lo convierte en sospecha. Ya enredo a Cielo.


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