¡Caen tormentas! Su señoría
acaba de protagonizar en Sincelejo un episodio inédito en la función que debe
cumplir un primer mandatario de La Nación. Frente al alcalde de Sincelejo Yahir
Acuña cuestiono públicamente su manejo de los recursos y le recordó los
procesos y señalamientos que pesan sobre su administración. La escena dejo
sobre la mesa una discusión que Colombia no puede seguir aplazando: ¿Hasta dónde
debe llegar un gobernante cuando encuentra indicios o actuaciones que pueden
comprometer los dineros públicos? La respuesta es sencilla: hasta donde se lo
permita la constitución y la ley, pero sin mirar para otro lado. Ir al grano.
Por eso le hago una invitación
señor presidente: Venga al Huila señor presidente.
Venga y conozca de primera
mano uno de los capítulos más controvertidos de la contratación pública de
nuestro departamento: los llamados “Colegios de la Felicidad”. Le hablo de una
obra pública perfectamente identificable, con contratos, adiciones,
interventorías, informes, investigaciones y cuantiosos recursos públicos
comprometidos. Durante la administración del entonces gobernador Carlos Julio
González Villa se puso en marcha el proyecto de construir seis colegios. El
contrato de obra terminó teniendo un valor de $ 45.563 millones de pesos
después de partir de $ 35.700 millones y recibir tres adiciones. Y, no aparecen
ni los colegios ni la plata.
Una investigación periodística
documentó que las obras están abandonadas y cubiertas de malezas. Recientemente
la Contraloría General de La Nación identifico en el municipio de La Argentina
que la construcción de la primera fase de los seis Colegios de la Felicidad se
convirtió en “Elefantes Blancos”, por un valor reportado de $ 48.904 millones
de pesos.
El problema sigue vivo. En
2025 durante la administración de su socio Rodrigo Villalba Mosquera actual
gobernador, se habló de contratar una “consultoría” para determinar qué hacer
con las obras inconclusas de los seis municipios. Es decir, el Gobernador
Villalba no tiene ni idea de lo que debía hacer. Mientras tanto los niños
huilenses siguen esperando esas instituciones que les prometieron. También
señor presidente, debe saber que el departamento del Huila hoy acumula un
endeudamiento de más de $ 261.000 millones de pesos por autorizaciones unánimes
de la asamblea departamental a los gobiernos de Luis Enrique Dussan y del
Gobernador Villalba, dineros que no se han invertido, que ponen en serios
aprietos las finanzas del Huila. Amén de un rosario de vías contratadas y que
nunca se terminaron, como Garzón - Puerto Alegría, Garzón - San Antonio del
Pescado, Oporapa – cruce Saladoblanco, San Agustín -Obando y muchas otras que
están siendo investigadas por la Contraloría General y, el contrato para
construir el puente sobre el rio Magdalena que conduce de La Laguna hacia el
municipio de Isnos. Se contrato por más de $7.000 millones, pero resulto que
ese puente no tenía diseños y no se ejecutó.
Y ahora aparecen públicamente
en tarima Villalba y González Villa, quien nuevamente y sin pudor aparece en el
escenario electoral como aspirante nuevamente a la gobernación del Huila.
Por eso, presidente De la
Espriella, si su gobierno considera que la lucha contra la corrupción debe
hacerse de frente, lo invito a que venga al Huila. A La Argentina, a Algeciras,
a Isnos, al Agrado, al Pital, a la Plata y mire las obras, hable con las comunidades,
pregunte cuanto costaron, cuanto se pagó, que se construyó, que paso con lo que
no se terminó y, sobre todo, pregunte
señor presidente quien responde. Primero el Huila.



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