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martes, 6 de octubre de 2026

PARAPETO. - SEÑOR PRESIDENTE DE LA ESPRIELLA: SI POR SUCRE Y SINCELEJO LLUEVE, POR EL HUILA NO ESCAMPA.

 
Venga y conozca de primera mano uno de los capítulos más controvertidos de la contratación pública de nuestro departamento: los llamados “Colegios de la Felicidad”.

Po: Julio Bahamon 


¡Caen tormentas! Su señoría acaba de protagonizar en Sincelejo un episodio inédito en la función que debe cumplir un primer mandatario de La Nación. Frente al alcalde de Sincelejo Yahir Acuña cuestiono públicamente su manejo de los recursos y le recordó los procesos y señalamientos que pesan sobre su administración. La escena dejo sobre la mesa una discusión que Colombia no puede seguir aplazando: ¿Hasta dónde debe llegar un gobernante cuando encuentra indicios o actuaciones que pueden comprometer los dineros públicos? La respuesta es sencilla: hasta donde se lo permita la constitución y la ley, pero sin mirar para otro lado. Ir al grano.

 

Por eso le hago una invitación señor presidente: Venga al Huila señor presidente.

 

Venga y conozca de primera mano uno de los capítulos más controvertidos de la contratación pública de nuestro departamento: los llamados “Colegios de la Felicidad”. Le hablo de una obra pública perfectamente identificable, con contratos, adiciones, interventorías, informes, investigaciones y cuantiosos recursos públicos comprometidos. Durante la administración del entonces gobernador Carlos Julio González Villa se puso en marcha el proyecto de construir seis colegios. El contrato de obra terminó teniendo un valor de $ 45.563 millones de pesos después de partir de $ 35.700 millones y recibir tres adiciones. Y, no aparecen ni los colegios ni la plata.

 

Una investigación periodística documentó que las obras están abandonadas y cubiertas de malezas. Recientemente la Contraloría General de La Nación identifico en el municipio de La Argentina que la construcción de la primera fase de los seis Colegios de la Felicidad se convirtió en “Elefantes Blancos”, por un valor reportado de $ 48.904 millones de pesos.

 

El problema sigue vivo. En 2025 durante la administración de su socio Rodrigo Villalba Mosquera actual gobernador, se habló de contratar una “consultoría” para determinar qué hacer con las obras inconclusas de los seis municipios. Es decir, el Gobernador Villalba no tiene ni idea de lo que debía hacer. Mientras tanto los niños huilenses siguen esperando esas instituciones que les prometieron. También señor presidente, debe saber que el departamento del Huila hoy acumula un endeudamiento de más de $ 261.000 millones de pesos por autorizaciones unánimes de la asamblea departamental a los gobiernos de Luis Enrique Dussan y del Gobernador Villalba, dineros que no se han invertido, que ponen en serios aprietos las finanzas del Huila. Amén de un rosario de vías contratadas y que nunca se terminaron, como Garzón - Puerto Alegría, Garzón - San Antonio del Pescado, Oporapa – cruce Saladoblanco, San Agustín -Obando y muchas otras que están siendo investigadas por la Contraloría General y, el contrato para construir el puente sobre el rio Magdalena que conduce de La Laguna hacia el municipio de Isnos. Se contrato por más de $7.000 millones, pero resulto que ese puente no tenía diseños y no se ejecutó.

 

Y ahora aparecen públicamente en tarima Villalba y González Villa, quien nuevamente y sin pudor aparece en el escenario electoral como aspirante nuevamente a la gobernación del Huila.

 

Por eso, presidente De la Espriella, si su gobierno considera que la lucha contra la corrupción debe hacerse de frente, lo invito a que venga al Huila. A La Argentina, a Algeciras, a Isnos, al Agrado, al Pital, a la Plata y mire las obras, hable con las comunidades, pregunte cuanto costaron, cuanto se pagó, que se construyó, que paso con lo que no se terminó y,  sobre todo, pregunte señor presidente quien responde. Primero el Huila.

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