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viernes, 13 de febrero de 2026

PARAPETO. - ¿ES EL GOBIERNO DE PETRO RESPONSABLE DEL AVANCE DE LA VIOLENCIA?

Por: Julio Bahamon

 

El departamento del Cauca es el símbolo mas elocuente de ese desmoronamiento. Desde 2022 grupos disidentes de las Farc han atacado municipios como Cajibío, Piendamó, Suarez, Morales, Corinto, Toribio, Caloto, Caldono, Santander de Quilichao, Buenos aires, Patia, Silvia y Argelia entre otros. En varios de estos episodios hubo decenas de civiles heridos, policías y soldados lesionados o muertos, daños a hospitales, bancos y viviendas, así como desplazamientos forzados y confinamientos silenciosos, de los que nos enteramos por titulares de prensa ante el silencio de las autoridades. En los ataques los sediciosos han utilizado drones cargados con explosivos, tatucos rellenos de metralla y dinamita, hostigamientos a plena luz del día a estaciones de policía asediadas.


Esto, señores no ocurrió a pesar del gobierno. Ocurrió por el gobierno.


Mientras los grupos armados ilegales perfeccionaban su capacidad de ataque, el gobierno deliberadamente opto por desmantelar moralmente y de equipamiento a la Fuerza Pública, presentándola como problema y no como solución. El resultado está a la vista: decenas de municipios sitiados, veredas controladas por fusiles, comunidades sometidas al miedo y un Estado ausente. El gobierno no se inmuta, no corrige: justifica. Atentados a dirigentes políticos, en el Huila, en Arauca, y en otros departamentos, a lideres comunitarios, secuestros y crímenes de empresarios y ganaderos.


En esas circunstancias el pais no vive una crisis de seguridad. Esta viviendo las consecuencias de un gobierno que decidió no ejercerla.


La llamada “paz total” termino en una claudicación del Estado, lo que ha permitido minimizar, justificar y culpar a terceros, nunca Petro ha asumido su responsabilidad, ni ha corregido de fondo. Cuando la violencia se normaliza, los ataques a municipios en sus zonas urbanas, los drones con explosivos, los asesinatos selectivos y desplazamientos forzados dejan de escandalizar, logran que la sociedad empiece a perder la capacidad de resistirla.


En Colombia, desafortunadamente el Estado no manda; manda el narcotráfico, los cultivos ilícitos, la minería ilegal y el contrabando que han llegado a convertirse en sistemas económicos dominantes. Ante la debilidad de la Fuerza Pública, el gobierno deja un vacío, la policía y el ejercito pierden su capacidad disuasiva, la justicia queda asilada y las autoridades locales gobiernan bajo amenazas. En ese instante la Ley es optativa.


Cuando el Estado abandona a su pueblo el riesgo de que nuestra nación se descomponga es real y ese es el momento en que debemos actuar: Eligiendo a un presidente con coraje y con un mensaje esperanzador: Abelardo de la Espriella presidente en primera vuelta es la solución.

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