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viernes, 6 de febrero de 2026

PARAPETO. - CUANDO LA HISTORIA ADVIERTE.

 Por: Julio Bahamon


¿Dividir para perder? Hay que tener mucho cuidado con la ambigüedad. Es una forma de claudicar. Las veces en que, en Colombia se ha repetido la historia hemos sido condenados a reincidir en los errores siempre con consecuencias más graves.


El reciente mensaje enviado desde Manizales por el jefe del partido Centro Democrático, al sugerir que, si Paloma Valencia no llegara a segunda vuelta, se apoyaría a Sergio Fajardo o a Abelardo de La Espriella, es una señal política peligrosa, que debilita la posibilidad de una victoria en primera vuelta y divide innecesariamente a las mayorías democráticas. Respetable opinión, pero no la comparto.


El país no puede apostar a segunda vuelta como si fuera solo un episodio más. Ya lo hicimos en 2022 con el resultado que el país conoce: improvisación, desorden y derrota. Volver a ese camino seria un acto de irresponsabilidad histórico.


Si el ganador o la ganadora de la consulta interpartidista no alcanza los cuatro millones de votos, no habría excusa política para desconocer una candidatura que se consolido, la de Abelardo de La Espriella, inscrita con más de cinco millones de firmas de ciudadanos de carne y hueso, convirtiéndose en un gran respaldo popular que se debe respetar. Sergio Fajardo, por ejemplo, nunca ha demostrado una capacidad electoral de esa magnitud. Los demócratas no podemos insistir en candidatos que no movilizan mayorías.


El mayor riesgo esta en desconocer la lección histórica que no debemos olvidar. En 1946, el partido liberal, partido de gobierno, mayoritario entonces, se dividió entre Jorge Eliecer Gaitan y Gabrielo Turbay Abinader. Consultado el presidente de la Republica y jefe del liberalismo, Alfonso López Pumarejo, sobre por cual de los dos votaría, respondió con una frase devastadora: “De mi se decir que no votare por ninguno de los dos”.


La consecuencia fue inmediata y contundente: el partido se dividió, y siendo mayoría permitió el triunfo de las minorías, el doctor Mariano Ospina Pérez candidato del partido conservador gano, y cambio el rumbo político del país.


Hoy, salvando las distancias, el mensaje suena inquietantemente parecido. El peligro que se desconoce se traduce en la dispersión de las mayorías dándole paso a un triunfo de las minorías.


Dejar abierta la puerta a una segunda vuelta sin definiciones claras solo beneficia a la izquierda y a su candidato Iván Cepeda, que no necesita crecer: le basta con que sus adversarios se dividan.



La unidad no se negocia en segunda vuelta: se construye desde la primera: de La Espriella presidente en primera vuelta.

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