La carta “No he
renunciado”, suscrita por el doctor José Félix Lafaurie, más que aclarar su
situación dentro del partido Centro Democrático es de una contradicción
política difícil de disimular. Al leerla, me resultó inevitable recordar un
episodio pintoresco, pero muy similar de la historia parlamentaria colombiana.
En la década de los 80,
durante una votación nominal y pública de un acto legislativo, el senador
liberal José Name Teran anuncio a viva voz que votaba No. De inmediato, sus
copartidarios lo increparon, pues el acuerdo político era votar Si. Name pidió
nuevamente la palabra, y con desparpajo corrigió: “Señor presidente, quiero
cambiar mi voto por el sí, pero no cambio de opinión”. La carcajada general fue
inevitable. Desde luego que no se salvo el resultado, y la incoherencia quedo
palpable.
Algo muy parecido ocurre
con la carta del doctor Lafaurie.
Afirma no estar de acuerdo
con el proceso de selección de la candidata del Centro Democrático, pero dice
aceptar y apoyar el resultado. Sostiene que no ha renunciado al partido, pero
reconoce que solicito una escisión para que su esposa la senadora María Fernada
Cabal, pudiera “abrir caminos y conquistar espacios”. Como buen ganadero, ha
solicitado “liquidar el lote de ganado, para llevarse lo que le corresponde”.
Declara seguir siendo
miembro activo, mientras el partido mediante un comunicado escueto y
definitivo, le agradece sus servicios y da por concluido el desafortunado
episodio.
En política, como en el
Congreso, las formas importan como el fondo. No se discute si la carta del Dr
Lafaurie se presentó dentro los términos estatutarios pero la política se rige
también por mensajes, gestos y correlaciones de fuerza. Y el mensaje que el
pais recibió es que el partido ya tomo la decisión de seguir sin él.
La dicotomía entre proceso
y resultado resulta poco creíble. Si el proceso fue cuestionable, como lo
afirma Lafaurie, el resultado no puede salir indemne.
A lo anterior se suman
contradicciones de fondo que no son de ahora. Mientras la senadora Cabal ha sostenido
siempre con firmeza oponerse a cualquier negociación con grupos armados
ilegales y frente a la agenda agraria
del gobierno Petro, el Dr Lafaurie termino sentado en la mesa de dialogo con el
ELN y ofreciendo como gerente de Fedegan millones de hectáreas para la reforma
agraria oficial. Esa dualidad debilitó la coherencia política del proyecto que
María Fernanda decía representar.
Como el senador Name
Teran, Lafaurie quiso cambiar de opinión sin romper con el resultado. En
política, a diferencia del reglamento, la coherencia no se puede votar dos
veces.



No hay comentarios:
Publicar un comentario