Por: Geovanny Rojas Mosquera TATA.
El análisis sobre la movilidad en
Pitalito es agudo y toca la fibra de un problema común en ciudades de
crecimiento sin planificación: el desfase entre la expansión urbana y la
capacidad de gestión pública.
Al tema del agua como elemento vital de
la vida, se suma el colapso de la movilidad en Pitalito no es únicamente un
déficit de infraestructura física; es, ante todo, una "venda institucional"
o desconexión crítica entre las soluciones técnicas proyectadas y la voluntad
política necesaria para ejecutarlas.
La Avenida 9E es una válvula de escape
obstruida que corrobora mi apreciación. La habilitación plena de ésta arteria vial representa la solución más
lógica para descongestionar el microcentro. Al servir como eje distribuidor del
flujo norte-sur, evitaría el actual "embudo" de las vías
tradicionales; sin embargo, su consolidación se ve frenada por conflictos
prediales y normativos: Construcciones que invaden el espacio público en un
contexto de histórica laxitud en el cumplimiento de normas urbanas, burocracia
paralizante que bloquea proyectos que ya deberían estar en servicio.
En el Valle de Laboyos el retraso en
desarrollo es una manifestación acumulada; la ineficiencia institucional en el
municipio hasta un ciego la ve. La
ausencia de una política de Estado local permite que cada administración
priorice agendas nuevas, abandonando proyectos estratégicos como la 9E.
La Secretaría de Vías e Infraestructura
y el INTRA PITALITO priorizan el enfoque
sancionatorio sobre la ingeniería de tránsito y la prevención. Sin una visión
técnica, incluso inversiones significativas no contemplan su habilitación, máxime
que Pitalito crece con ritmo de ciudad intermedia, pero su malla vial conserva
"alma de pueblo". La movilidad debe entenderse como un sistema
integral que combine vías, cultura ciudadana y control efectivo.
En éste gris panorama, el sector privado
representado en las empresas constructoras se constituye en empuje de desarrollo,
solo que no se prioriza y menos se concreta
un acuerdo proyectado a la movilidad que ponga en servicio ésta vía neurálgica.
Tras recorrer la zona, es evidente que la conexión de la 9E con la Carrera 4
—arteria principal que conduce a la Terminal de Transportes— es técnica y
físicamente viable; solo requiere de determinación institucional.
En conclusión, Pitalito debe sacudirse y avanzar hacia una visión de ciudad contemporánea, enfrentando la necesidad de una renovación en su liderazgo. El municipio requiere un gobierno vanguardista e innovador, capaz de transformar el entorno bajo conceptos de competitividad y futuro, como lo propone "Pitalito Ciudad Museo". La autoridad y el buen gobierno deben aparecer y constituirse en la herramienta para retirar la venda y proyectar al Valle de Laboyos hacia la globalidad; caso contrario, es seguir en el trancón viendo la sangre en el piso.



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